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Naufragios y Regresos

cotidianeidad

Después de un examen de lengua española y una panzá de dormir...

Lo cierto es que estos días no hay mucho que contar. Quizá que me vida sigue en esa inextricable espiral de sentimientos que modelan mi día a día cotidiano. Clases que lo único que me hacen esperar es que lleguen a su fin. Mis niñas entristecidas porque ya ha llegado el final. Así es mi vida. Vivo envuelto en el frenesí de la vida que avanza quizá, más rápido de lo que yo quisiera ("Que paren este mundo que me quiero bajar."). Hay días en los que sencillamente preferirías quedarte en la cama antes que tener que aferrarte a los quehaceres cotidianos ("Hay días en que cuesta bajar al mundo."). Quizá lo mejor de esta semana pasada fue la charla en el canigó con Alamanda, y las conferencias con Violante y Flordeneu, además de la conferencia de presentación de un nuevo autor de Charlotte (por cierto, ella estaba más guapa y destacaba mucho más que el autor). También estoy contento por esos amoríos mexicanos que tengo por ahí. Bueno... niñas mías, supongo que ya estareis contentas, he actualizado. Un besito guapas.
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Mi falta de inspiración.

Lo cierto es que no hay mucho que contar y tampoco es que me sienta especialmente inspirado para escribir algo. No hay cena de Románicas y se acerca el final del curso vertiginosamente. Aparte de esto, la ternura inunda mi vida, debido a mis niñas (mis eternas niñas), a un simpático mexicano y a una antigua amiga. El fin de las Letras (Artes Liberales, como se llamó en época romana) está cerca y no hacemos sino contemplar impasibles como van a guillotinar diversas áreas o si no al menos desmembrarlas (quitando y poniendo lo que interesa, adaptando a esta asquerosa época tecnócrata, o a la visión empresarial y mercantilista). Y pienso yo: "niñas de Románicas, ¡vámonos de tapas!"...

Hoy

Lo cierto es que hoy no hay mucho que contar: estoy lavando ropa en la lavadora, pronto me iré a almorzar, tengo que estudiar muchísimo (tengo un examen el martes), etc... No obstante, lo cierto es que estoy muy contento, ayer vi a una vieja amiga y estoy feliz, es como si me hubiesen metido un chute de energia revitalizante en el alma, jajaja. Esta ha sido una semana larga y ya es sábado sabadete, no me lo puedo creer. ¡Qué agotamiento!, lo cierto es que he hecho tantas cosas que es normal que esté así. Violante y Alamanda están estudiando, Charlotte no sé lo que está haciendo pero no se le ve el pelo (nunca mejor dicho), Flordeneu en Madrid y Morgana trabajando en las Gabias City (por cierto, es una gran incógnita cuando escribirá una artículo en su blog). Me lo he pasado genial en las conferencias, no he podido reirme más, juas juas. Aún me acuerdo de la canción Luiza, seguro que se la canta Colate a su mujer por las noches (ya sé que esto es antiguo), pero es que había que inmortalizarlo, jajaja. Un beso para mis niñas...

La cena de la carrera

Ayer, como saben mis niñas de Románicas, tuve la cena con compañeros de todos los cursos de mi carrera (teniendo en cuenta que hay una media de 5 personas por curso y que no vinieron todos es normal que cupiésemos en el restaurante todos). La cena fue estupenda bebimos una barbaridad (sangría y cerveza), nos deleitamos con una riquísima comida italiana, nos desinhibimos, contamos muchísimos chistes, brindamos con frases en un dudoso latín y cantamos canciones. Lo cierto es que lo pasé de maravilla... Tras la cena, nos marchamos a una chupitería; yo, como niño bueno sólo me tomé un chupito de tequilla... Charlé con una griega sobre lo diferente que es España de Grecia, y según ella a nivel de marcha, diversión y entretenimiento no hay demasiadas diferencias, salvo en un aspecto: la droga aquí está muy generalizada. Tras salir de la chupitería nos acercamos a un pub... ¡Había olvidado que mientras sucedía todo esto que os cuento no parábamos de hacernos fotos todo el rato!, se realizaron más fotografías que en un grupo de turistas japoneses, jajaja... Prosigo. En el pub nos tomamos unas copas y con todo el puntazo (que en realidad ya venía desde que salimos del restaurante) nos marchamos a una discoteca, la Three. Como era la "noche de la mujer", ellas entraban gratis, nosotros (los tíos) teníamos que pagar, la discriminación positiva está de moda. Bailamos una barbaridad. De vez en cuando nos acercábamos a la sala de pop español y a cantar canciones del año de la polca (bueno, también había algunas de hace 2 ó 3 años) todos juntos, no me pude reir más. La noche terminó con nuestras caras, que traslucían un cansancio absoluto, tomando chocolate con churros en la plaza de Mariana Pineda. De allí a la parada de autobuses que hay frente al Corte Inglés donde nos repartimos en dos autobuses diferentes y llegué a mi residencia sin ser persona. Y, finalmente, cogí la cama con ansias.

La cena de la carrera

Ayer, como saben mis niñas de Románicas, tuve la cena con compañeros de todos los cursos de mi carrera (teniendo en cuenta que hay una media de 5 personas por curso y que no vinieron todos es normal que cupiésemos en el restaurante todos). La cena fue estupenda bebimos una barbaridad (sangría y cerveza), nos deleitamos con una riquísima comida italiana, nos desinhibimos, contamos muchísimos chistes, brindamos con frases en un dudoso latín y cantamos canciones. Lo cierto es que lo pasé de maravilla... Tras la cena, nos marchamos a una chupitería; yo, como niño bueno sólo me tomé un chupito de tequilla... Charlé con una griega sobre lo diferente que es España de Grecia, y según ella a nivel de marcha, diversión y entretenimiento no hay demasiadas diferencias, salvo en un aspecto: la droga aquí está muy generalizada. Tras salir de la chupitería nos acercamos a un pub... ¡Había olvidado que mientras sucedía todo esto que os cuento no parábamos de hacernos fotos todo el rato!, se realizaron más fotografías que en un grupo de turistas japoneses, jajaja... Prosigo. En el pub nos tomamos unas copas y con todo el puntazo (que en realidad ya venía desde que salimos del restaurante) nos marchamos a una discoteca, la Three. Como era la "noche de la mujer", ellas entraban gratis, nosotros (los tíos) teníamos que pagar, la discriminación positiva está de moda. Bailamos una barbaridad. De vez en cuando nos acercábamos a la sala de pop español y a cantar canciones del año de la polca (bueno, también había algunas de hace 2 ó 3 años) todos juntos, no me pude reir más. La noche terminó con nuestras caras, que traslucían un cansancio absoluto, tomando chocolate con churros en la plaza de Mariana Pineda. De allí a la parada de autobuses que hay frente al Corte Inglés donde nos repartimos en dos autobuses diferentes y llegué a mi residencia sin ser persona. Y, finalmente, cogí la cama con ansias.
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El final de curso esta cerca.

El final del curso se acerca y yo siento un poco de pánico al pensar qué será de mí y de mi futuro, pero todo se andara. Cada vez está más cerca el momento en que nos tendremos que separar, me refiero por supuesto a mis niñas de Románicas, pero que le vamos a hacer. El Destino (aunque yo no creo en él) ha querido que nos crucemos para vivir un curso lleno de vivencias, risas... en general, experiencias que han de formar parte de nosotros, y que yo al menos, no sé vosotras, no olvidaré en un tiempo. Sé que mantendré vivo vuestro recuerdo aunque terminará por difuminarse, como lo terminan haciendo todos los recuerdos, como una parte más de nuestra existencia, de esa experiencia que nos conforma como personas y define lo que somos. "Yo soy yo y mis circunstancias", decía Ortega y Gasset, yo creo profundamente en dicha afirmación, nuestras circunstancias modelan nuestro carácter y nuestra personalidad, y en gran medida condicionan (que nunca determinan) lo que seremos en un futuro. Solo me resta decir que os deseo lo Mejor con mayúscula y que espero que crezcais como personas.

Un domingo.

Estoy molido, ayer me decidí a salir después de tomarme unas tapas con Flordeneu y Violante en el Zaidín, conocí a un grupito de gente muy simpático, y terminé por acostarme a las cinco de la mañana. Hoy me duele todo y no tengo ganas ni de mirarme al espejo, supongo que los domingos son ese día en que la desidia invade tu vida y no te apetece hacer nada... Ayer me rallé muchísimo porque conocí a una estudiante de primero de óptica y no se nos ocurrió hablar de otra cosa que de las patologías del ojo, consejo para los miopes que utilizan lentillas: nunca metais las lentillas en agua, porque existe una bacteria que puede vivir incluso en el agua potable, si te la bebes no ocurre nada, pero si se acantona en la lentilla y llega hasta el ojo es imposible sacarla, y el ojo tampoco puede eliminarla porque no tiene suficientes vasos sanguíneos. Bueno, cambio de tema, porque me está empezando a doler el ojo, juas juas. ¿Cómo le habrá ido a Flordeneu en la comunión que era hoy a las diez y media de la mañana (ya hay que tener mala leche para la hora)? Ya me contarás cuando volvamos a hablar por el msn o incluso aquí por un comentario en el blog o en la facultad (todos los caminos llevan a Roma, o mejor dicho a mí juas juas). Me despido como siempre con un cariñoso saludo para mis niñas de Filología Románica; en un futuro próximo doblemente filólogas. Besos

Otro día más...

Otro día más, me he levantado para ir a una clase que volvía a tratar sobre convulsiones sociales del S.V a.C. (llevo con eso 3 semanas y estoy cansado), otra en la que el profesor traducía mientras el aliento le apestaba a alcohol. Pero el día ha mejorado en cuanto me he encontrado con mis niñas, las que me hacen reir, las que iluminan mi penumbra con ese terrible sentido del humor, que partiría por la mitad al mismo Satanás, pero así están las cosas. Ah!, se me olvidaba, también he visto a la fugaz Grabriel cruzando el pasillo y bajando por la escalera mientras yo la llamaba a gritos y ella ni caso, anda que ya te vale Gabriel. La razón de este breve y simplista escrito es que OS QUIERO MUCHO mis niñas. Un besito
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Hoy es uno de esos días...

Anoche volví a salir, un botellón insípido en el hipercor, pero en el fondo de mi alma sé que en realidad, por mucho que me queje (no puedo evitarlo, yo siempre estoy protestando), me lo pasé bien. Fuí con una panda apañada, con mi Xaxa y un montón de gente más. Al terminar el botellón fui a acostarme. Al final del botellón me quedé huraño y malumorado, pero en realidad yo creo que más que por supceptibilidad hacia un comentario que me había molestado, mi estado anímico estaba motivado por el cansancio... Me dijeron que saliese hoy y rechacé la invitación pero creo que los voy a llamar para salir esta noche otra vez.

Hoy es uno de esos días en que le sonríes al mundo sin ningún motivo aparente, simplemente porque la vida es hermosa y, una ducha de agua caliente, tras un dulce y profundo sueño, te ha vigorizado. El sol baña los alredeores y hace una temperatura estupenda. Los pájaros sobrevuelan Cartuja y yo estoy feliz. Es de esos días en que dejas que la luz solar entre en tu interior para fundirse contigo y te inspire los más hermosos sentimientos.

Visto la realidad de esos dulces colores cada vez que la miro y me encuentro en ese estado de dulce ebriedad, que provocan en mí los sentimientos. Esos versos de Benedetti que evocan otros tiempos cargados de melancolía, recuerdos y amores imposibles, son ahora la huella de la mano de una mujer que ahora está lejos, y, sin embargo, a mi lado. Hoy siento que mi existencia es una caja envuelta en papel de regalo, en papel de charol, rojo y reluciente. Ese papel que los niños despegamos con mucho cuidado cuando somos pequeños para evitar romperlo.

Evoco esos seis años de internado en los que la Alhambra y su bosque acompañaban mi cotidianeidad con sus vistas. El sonido del río Darro recorriendo sus cauce y los patos que al llegar la noche se acurrucaban juntos en su orilla, simulando un montoncito de bolas blancas como la nieve. Esos años en que yo con la inocencia de mi mirada iba descubriendo e indagando en los caminos del amor y de los cuerpos, ese amor que marca definitivamente nuestra adolescencia, esa piedra con la que construir el camino. Eros rozó con la punta de su flecha mi alma y dirigió mi mirada hacia esa mujer hermosa.

Esos paseos, hoy lejanos, por la Alhambra; el artificial romanticismo del Carmen de los Martires; la comida china y la carrera para llegar a tiempo antes de que me cerrasen la puerta del internado; la cafetería con escaleras de Caracol y "el Alquimista" de Paulo Coelho, forman parte de mi solaje, ese que llamamos experiencia o quizá simplemente pasado. Hoy es, simplemente, uno de esos días...
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